Arquitectos: Alejandro Sánchez Ortiz y Juan Argudo Ferragut
Colaboradores: David Frutos Fotografía de Arquitectura
Ubicación: San Vicente del Raspeig, Alicante, España
Fecha: 2022 – 2025
Superficie: 1.546 m2
El actual Parque Central de Bomberos de San Vicente del Raspeig dispone de un edificio principal, el cual alberga todos los espacios propios del Parque de Bomberos, así como todas las estancias administrativas de todo el Consorcio Provincial, lo cual con el tiempo ha ido generando una mezcla de usos no muy adecuada, dada los diferentes cometidos de cada parte. Además, el edificio administrativo ha ido ampliando su cartera de trabajo necesitando cada vez más espacio para docencia, formación etc., por lo cual se plantea y propone la construcción de un nuevo edificio, exclusivamente para uso de los bomberos a modo de Parque Comarcal y así conseguir una independencia absoluta de la zona administrativa, cada vez con más peso en el edificio y el Parque.
Por otro lado, el Parque cuenta con un hangar para los vehículos que no está físicamente unido al edificio principal, y por lo tanto la operativa de funcionamiento no es la más adecuada dado que la conexión de un edificio a otro no es lo más operativa sobre todo para las emergencias, siendo además exterior. Este hangar sí que es mayoritariamente usado por los bomberos con lo cual la propuesta consiste en generar como un parque comarcal dentro del propio parque central, con un edificio que alberga todos los espacios necesarios y al mismo tiempo está vinculado directamente con el hangar de vehículos, del mismo modo que ocurre en el resto de parques comarcales provinciales.
Era complicado poder cumplir esta circunstancia, dado el amplio y complejo programa que requiere el edificio principal, sobre todo funcionalmente, a lo que hay que añadir que debe estar conectado directamente con el hangar y situado, preferiblemente, en la entrada de la parcela, lo cual complica y condiciona mucho la propuesta, para no estrangular esa zona del parque.
Para poder conseguir más espacio para situar el nuevo edificio, se demuele una pequeña parte del mismo, dos crujías, lo que no afecta a la singularidad de su imagen. Ademas, para facilitar la conexión con el nuevo edificio, nos separamos un poco de él, al mismo tiempo que giramos un poco el nuevo edificio respecto al hangar, conectando ambos mediante una construcción de menor envergadura, a modo de pasarela entre uno y otro, para de este modo lograr una intervención lo más correcta posible y que respete en la mayor medida el recinto actual y sus edificaciones.


























